Segundo Bloque Formativo del Programa Terralimenta

Los días 7 y 8 de julio de 2028, se celebraron dos sesiones online correspondientes al segundo bloque formativo del Programa Terralimenta, impulsado por la Fundación Daniel y Nina Carasso junto con Red2Red. En ambas jornadas, los Grupos LEADER participantes contaron con la intervención de personas expertas y con experiencias inspiradoras que compartieron sus aprendizajes y trayectoria.

Transformación agroalimentaria como eje de los Sistemas Alimentarios Territorializados (SAT)

La sesión del 7 de julio de 2026 se centró en el sector de la transformación alimentaria, abordando el marco normativo aplicable, su impacto ambiental y las principales tendencias en sostenibilidad. Asimismo, se profundizó en los elementos clave que permiten fortalecer las conexiones entre personas productoras y transformadoras desde los territorios, mediante herramientas y recursos que facilitan la transición hacia sistemas alimentarios territorializados.

La jornada comenzó con la ponencia marco “Hacia una transición en el sector de la transformación alimentaria: tendencias de mercado, visiones sobre la sostenibilidad, marco normativo y palancas desde los territorios”, impartida por Ainhoa Moreno (Red2Red), consultora especializada en transformación alimentaria y restauración sostenible. Desde su experiencia en obradores compartidos, facilitación de procesos y dinamización de equipos, se realizó un recorrido por las necesidades del sector para avanzar hacia modelos más sostenibles. La definición del sector y su marco regulatorio permitió identificar las preguntas clave para diseñar proyectos de transformación sólidos. Se analizó un mercado consolidado y saturado, donde la diferenciación y el posicionamiento resultan esenciales para la viabilidad de las iniciativas, y donde es necesario un cambio de mentalidad para responder a los retos de uno de los sectores con mayor impacto en el cambio climático, el sector agrario. La ponencia concluyó con una serie de retos que los Grupos LEADER deben considerar para impulsar el cambio en los territorios: formación y acompañamiento especializado, planificación económica adaptada al mercado, generación de oportunidades mediante la compra pública y racionalización de infraestructuras. También se abordaron los distintos modelos de infraestructuras de transformación y el papel de los espacios compartidos como contenedores de dinamización, asesoramiento y aprendizaje colectivo, ejemplificados con el proyecto MARES como experiencia replicable.

La sesión continuó con dos entrevistas consecutivas. La primera estuvo dedicada a los desafíos y aprendizajes de la ya extinta Subbética Ecológica y su obrador de conservas en Cabra (Córdoba), de la mano de Inés Criado, periodista y comunicadora especializada en agroecología a través de la productora NanoMundo y actualmente dinamizadora provincial de Alimentación en el proyecto Córdoba Verde. Criado, quien formó parte de la Junta Directiva de la asociación durante seis años, compartió un recorrido honesto y generoso por las claves de una experiencia que, aunque no logró mantenerse en el tiempo, dejó un legado significativo. Subbética Ecológica nació con el objetivo de dignificar la agricultura local, visibilizar a quienes producen los alimentos y ofrecer alternativas de consumo sostenible. Durante 14 años dinamizó el territorio, fortaleció la agricultura local y articuló un ecosistema de consumo responsable que llegó a integrar 350 familias consumidoras, entre 40 y 45 productoras, 50 entidades y un equipo de 10 trabajadores. Entre los aprendizajes del obrador destacó la importancia de contar con una estrategia comercial clara, precios ajustados a los canales de venta, inversión suficiente en equipamiento y perfiles profesionales adecuados. También se subrayó que la transformación de excedentes debe responder a una demanda real. A pesar de las dificultades, Criado insistió en el valor del proyecto en términos de dinamización rural y economía del bien común.

La segunda entrevista se centró en el Centro de Transformación Cárnica Belardi, promovido por la asociación de ganaderos y ganaderas Bedarbide. Mikel Kormenzana, ingeniero agrónomo y baserritarra, explicó la trayectoria de la asociación, nacida de la necesidad de proteger los pastizales comunales y reforzar la autonomía productiva del territorio. Belardi es fruto de un proceso largo y complejo, basado en dos líneas estratégicas: reducir costes mediante razas adaptadas, pastoreo eficiente y menor dependencia de insumos externos; y aumentar ingresos a través de mercados locales, grupos de consumo y la transformación cárnica. La falta de mataderos y servicios de despiece en la zona aceleró la creación de una infraestructura propia que permitiera a las productoras apropiarse del valor añadido. El centro ofrece un servicio integral multiespecie de sacrificio, despiece, elaboración de embutidos y productos cocinados, venta directa y formación. Con tres personas trabajadoras a jornada completa y una a media jornada, el proyecto se acerca al punto de equilibrio económico. Entre los obstáculos señalados se encuentran los procesos administrativos, la aplicación del decreto de flexibilidad y el escaso apoyo institucional. Kormenzana destacó que la viabilidad del centro se ha basado en crecer poco a poco, activar servicios de forma gradual y apoyarse en un estudio de viabilidad restrictivo y realista. La inversión contó con un 30% de financiación pública. Actualmente, el proyecto avanza con una estrategia clara: evitar sobredimensionamientos, apostar por mercados locales y consolidar una base social que ya cuenta con 10 solicitudes nuevas.

Economía Social y Solidaria en el avance hacia los SAT

La sesión del 8 de julio estuvo dedicada a la Economía Social y Solidaria (ESS) como herramienta transversal para el desarrollo rural. Se abordaron sus principios, las distintas fórmulas jurídicas que la concretan, los elementos que garantizan la viabilidad y las formas de financiación disponibles.

La jornada comenzó con la ponencia marco “La economía social y solidaria como palanca, impartida por Sandra Salsón, coordinadora de La Escuela de Emprendedoras Juana Millán. Salsón, psicóloga y técnica de emprendimiento especializada en planificación estratégica y acompañamiento a mujeres emprendedoras, presentó el ecosistema de las economías transformadoras y los principios de la ESS, ilustrados con ejemplos de entidades del sector alimentario en todo el Estado. También presentó la Escuela de Emprendedoras: Una escuela de economía feminista aplicada al emprendimiento, una plataforma híbrida —virtual y territorial— que acompaña a mujeres de todo el estado respetando los ritmos, necesidades y contextos de cada una, en todas las fases del emprendimiento. Ofrece formación especializada en gestión empresarial, acompañamiento y comunidad. Las participantes diseñan, testan y consolidan ideas de negocio en un entorno de apoyo mutuo. Con un 28% de participantes del ámbito rural, analizó los frenos y palancas del emprendimiento rural basándose en el artículo Recuperar la tierra como fuente de vida, no como mercancía (2026)”. Señaló como frenos la distribución, la comercialización y la complejidad burocrática, junto con la dificultad para acceder a ayudas e infraestructuras, la turistificación del territorio y la escasa coordinación entre productores. E identificó que las palancas que hacen nacer e impulsar estos proyectos emprendedores son los cambios vitales y nuevas demandas sociales, especialmente en torno a productos con valores ambientales y comunitarios. Su viabilidad aumenta cuando existen redes de apoyo, formación en gestión y colaboración entre productores que permiten construir cadenas de valor compartidas.

Finalmente, describió herramientas clave como: Juntas Cooperamos, una cooperativa de impulso empresarial dentro de la escuela donde los proyectos se hacen socios y pueden iniciar su actividad. FONREDESS,  fondo para la ayuda y el acompañamiento de proyectos de emprendimiento social a través de la concesión de ayudas reintegrables, sin interés.  Y Coop57 un instrumento financiero dentro del marco de las finanzas éticas y solidarias que financia proyectos de la economía social y solidaria.

La segunda parte de la jornada consistió en una mesa redonda sobre modelos de organización, viabilidad y cambio de escala, con la participación de tres iniciativas referentes:

Jesús Cía empezó su trayectoria profesional como técnico de producción con personas con discapacidad. En 2003 promueve y funda Josenea en la finca Bordablanca de Lumbier (Navarra), una empresa de inserción con personas en riesgo de exclusión social que inicia su actividad con el cultivo de plantas aromáticas y mejora su rentabilidad a partir de la transformación. Hoy en día es conocida por sus infusiones ecológicas, y diversifica su actividad con trabajos forestales, visitas turísticas al centro y una planta de compostaje. Actualmente se compone de una plantilla de 52 personas trabajadoras, y distribuye en España y otros países de la Unión Europea. La parte social y empresarial son pilares de decisión en la empresa y el 51% de las acciones pertenecen a la entidad social. Con una gobernanza horizontal, la filosofía de la empresa es doble: que las personas salgan adelante y que el negocio sea sostenible.

Joaquín Arque es responsable de producción de agricultura ecológica en Gardeniers. La iniciativa nace en 2011 dentro de ATADES, una asociación fundada por familiares de personas con discapacidad intelectual, para diversificar actividad y generar empleo mediante la producción ecológica de verduras. Comienza como taller de empleo, crece suministrando a residencias y colegios propios, amplía la comercialización y, ante los límites del fresco, incorpora transformación con una conservera y el cultivo de variedades locales gracias a la donación de una finca. Actualmente Gardeniers funciona como un Centro Especial de Empleo dependiente de ATADES, combinando producción ecológica, transformación y recuperación de variedades locales, pero siempre bajo el paraguas y la orientación de la entidad matriz

Bárbara Marqués es sociafundadora deTararaina, una entidad  que combina consultoría rural con la puesta en marcha de proyectos propios basados en necesidades territoriales. Es una cooperativa sin ánimo de lucro formada por tres socias con trayectoria en el sector social y la cooperación, que, junto con mujeres emprendedoras del medio rural, han puesto en marcha un albergue y un obrador de regaliz de palo, ECORADIZ, aprovechando un cultivo tradicional adaptado a zonas inundables, que multiplica su valor tras la transformación. El objetivo de la Tararaina es mantener un tamaño pequeño, artesanal y ecológico, donde las personas asalariadas puedan aprender gestión del tiempo y autonomía laboral. El obrador además de producir derivados del regaliz, como  palo cortado, polvo y viruta, colabora con otras iniciativas de artesanía para desarrollar productos derivados y mantiene un enfoque comunitario, territorial y de recuperación de memoria colectiva.

Cada una de las entidades, después de presentar su actividad y su modelo organizativo destacó cuales son los elementos que han facilitado o limitado su consolidación y salto de escala:

  • Josenea comentó como ha logrado posicionarse en el mercado apostando por máxima calidad y competitividad, destacando que la dimensión social por sí sola no garantiza ventas. Orientaron su estrategia hacia la hostelería de alta gama, donde la rotación es mayor y el margen más amplio, y reforzaron su visibilidad mediante redes sociales, lo que les abrió mercados internacionales. Para evitar pérdidas con intermediarios, crearon su propia distribuidora, y permitiendo pedidos directos. Su principal limitación es la rotación obligatoria del personal de inserción, que debe abandonar la empresa a los tres años justo cuando alcanza plena autonomía, lo que obliga a reiniciar continuamente procesos de formación y justifica las ayudas salariales que reciben.
  • Gardeniers señaló que enfrenta el reto de escalar su obrador para cubrir unos costes fijos elevados. La conservera exige trabajar casi todo el año para ser competitiva, lo que ha llevado a la entidad a ampliar mercados, incorporar maquilas, diversificar productos y explorar líneas mixtas (ecológico-convencional), en un contexto de menor gasto en consumo alimentario ante otras prioridades de consumo, que obliga a aumentar volumen y optimizar la actividad del obrador.
  • Tararaina demuestra que lo social sí puede vender cuando genera una conexión emocional fuerte con el territorio, como ocurre con el regaliz local, su memoria colectiva y su impacto social, lo que permite que muchos clientes estén dispuestos a pagar más por un producto diferencial. Sin embargo, afrontan dificultades importantes: la falta de liquidez hasta alcanzar el umbral de rentabilidad previsto para 2027, una productividad menor de la esperada, la necesidad de popularizar el uso culinario del regaliz, la complejidad de los trámites ecológicos, y la dependencia de subvenciones cuya gestión es ardua y a veces poco adaptada a la realidad del proyecto.

La conclusión final es que, como demuestran las iniciativas participantes, el emprendimiento rural sostenible se fortalece cuando combina producción ecológica, transformación para aumentar valor, diversificación de actividades y fuerte arraigo territorial. Además, evidencian el papel clave de la economía social, la inserción laboral, la recuperación de saberes locales, la innovación adaptada al territorio y la colaboración comunitaria. Su evolución demuestra que los proyectos rurales viables surgen de detectar necesidades reales, trabajar con la comunidad y construir modelos que no dependan de un único producto, sino de cadenas de valor integradas y resilientes.

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